jueves, 15 de julio de 2010

El ser humano, la naturaleza y el desarrollo sostenible

El ser humano, la naturaleza y el desarrollo sostenible
Dos terceras partes del Japón están cubiertas de selvas y alrededor del 40% de su superficie total prospera sin intervención humana. No existe otra población industrializada que pueda presumir de una proporción tan grande de selvas.
Hasta el año 300 antes de Cristo, Japón era un pueblo pescador y recolector y no agrícola. El clima cálido húmedo del Japón produce una vegetación exuberante, la cual fomentó una cultura de pesca y recolección.
La agricultura en Japón no implicó la crianza de animales en pastizales lo que hubiera ocasionado una tala significativa de bosques.
Las principales religiones del Japón son el Budismo que proviene de India y el Shinto que es autóctona. Esta religión nació como un culto a la naturaleza, arraigada en la civilización que vivía en la selva.
En esta religión un cadáver se abandona en el bosque para que se encargue de él; la visión del más allá no contiene ninguna perspectiva del cielo o infierno, tampoco existe figura alguna que te juzgue después de tu fallecimiento; Las almas pasan al Kami traduce dios pero consideran la víbora, los lobos, los zorros y otros animales como Kami.
La ciencia actual ha demostrado que todos los seres humanos hacemos parte de un gran ecosistema con subsistemas por supuesto y la raza humana se ha dado cuenta que puede sobrevivir con una coexistencia pacífica con las otras formas de vida de los mundos animal y vegetal.
Desde que los seres humanos aprendieron a cultivar y criar ganado, han tratado de controlar la naturaleza o conquistarla, hecho que los hizo pensar que eran superiores a otros seres vivientes. Para que haya desarrollo sostenible es absolutamente necesario que reconsideremos este sentimiento de superioridad y sigamos principios que como la religión Shinto o las religiones indígenas, antecedieron la labranza y la cría de ganado.
Para Colombia el fenómeno de la ganadería se ha conquistado cerca del 45% del área total del país, el otro 40% la expansión de las ciudades y el 15% queda para sembrar, es hora de que recapacitemos para que nuestra convergencia con la naturaleza perdure, para ello, se requiere volver a la sabiduría antigua y hacer un giro en la política de usos de tierras y promover el minifundio como la forma de sustentabilidad.
Datos extraídos del libro sobre religiones antiguas de Japón de Takhesi Umehara director del centro internacional de estudios japoneses.
1 de Noviembre de 2009.

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