jueves, 15 de julio de 2010

DESARROLLO SUSTENTABLE

RESUMEN DE LOS ENFOQUES DEL DESARROLLO SUSTENTABLE

Lissette Bustillo-García y Juan Pablo Martínez-Dávila
Artículo publicado en INTERCIENCIA, Vol. 33, No. 5. Mayo de 2008.

Lograr crecimiento económico sostenido en un marco de recursos finitos es una utopía. Disminuir los gases de invernadero que provocan el calentamiento global, controlar la reducción de la biodiversidad, abatir la pobreza y hacer racionales nuestros hábitos de consumo sin cambiar el modo de producción, es parte de esa entelequia.

Desde los años noventa, el discurso del DS pretende justificar el imperativo económico sobre el ambiental. Sin embargo, los procesos se mantienen dependientes de los combustibles fósiles y la cultura de consumo norteamericana se acrecienta. Según (IPCC, 2007) las concentraciones globales en la atmósfera de CO2, CH4 y otros gases de efecto invernadero han aumentado como resultado de actividades humanas desde la revolución industrial, si se dejara de aportar CO2 a la atmósfera, el que está dejaría de producir consecuencias de efecto invernadero dentro de 100 años.

El tema del DS se aborda como argumento de solidaridad intergeneracional pero que, conduce a la sociedad global a una urgente y contradictoria necesidad de desarrollarse bajo el modelo occidental, sin ningún interés en un cambio ambiental positivo (Redclift, 1987).

Después de la segunda guerra mundial se gestaron ideas cercanas al DS, tales como desarrollo económico, eco- desarrollo, desarrollo integral, agricultura orgánica, agroecología, entre otros (Altieri y Hecht, 1990; Sachs, 1982; Leff, 1998), como una obligatoriedad impuesta por países del primer mundo en atención a la falla más grave del modelo neoliberal y con fines de estandarización del consumo a la manera del “American way of life”. El surgimiento de problemas ambientales planetarios provocados por el crecimiento demográfico y consumos superiores a la capacidad de carga mundial emplazó a políticos y sociedad a considerar premisas de sustentabilidad. El hecho real es que no se ha entendido el fenómeno en su integridad, ni se ha desarrollado un análisis y construcción conceptual en el ámbito de las políticas públicas; en la academia ha sido tratado superficialmente.
El discurso del DS debería internalizarse y abordarse cooperativamente, no solo en lo filosófico y científico, sino también en acciones efectivas mediante el consenso de las partes involucradas.



¿por qué existe aún tanta confusión en torno al DS? y ¿por qué no existe aún consenso y objetivos claros a alcanzar mediante acciones concretas para lograrlo?
Se busca explicar por qué los esfuerzos realizados hasta el momento para el logro del DS han tenido lugar desde ópticas diferentes y dispersas, contextualizadas en espacios y tiempos no solo diferentes, sino contrapuestos.
¿Existe realmente una integración científico-política que proporcione bases sólidas para iniciar un verdadero proceso de sustentabilidad?
Existen dos aparatos promotores del DS, el político y el científico, el panorama real es que cada quien analiza, evalúa y hace aportes al DS desde su ideario contextual. Es decir, la configuración entre el espacio que ocupa un ente territorial y los intereses contrapuestos los lleva a accionar de manera desintegrada y poco efectiva.
Una pregunta fundamental es ¿qué es lo que deberemos sostener, la dinámica económica, el equilibrio dinámico de la biota o la vida de la raza humana? esto conduce a establecer la premisa de sostener a la raza humana y con ello una dinámica congruentemente racional, basada en el rescate de la biota.

Enfoques epistemológicos mediante los cuales se ha abordado al DS

Un enfoque economicista, vigente en la actualidad, un enfoque ambientalista defensor de la conservación de los recursos naturales y un enfoque de interacción sociedad-naturaleza encuentran concreción en el espacio político, científico y social, según la visión de quien interprete el proceso a desarrollar.

Occidente ha ejercido el desarrollo se entendió como un proceso de ajuste a la cultura de hidrocarburos, Para Norgaard (1988) ha reemplazado los ciclos de nutrientes del clima y las interacciones planta-planta con energía de combustibles fósiles, irrigación, pesticidas hechos por el hombre y monocultivos especializados de cultivos genéticos híbridos. Aunque incrementa la oferta alimentaria, los hidrocarburos han provocado altos niveles de contaminación ambiental.

Influencia economicista
El enfoque economicista donde la naturaleza es vista como un instrumento en beneficio del hombre, para ser explotada y mejorar la calidad material de la vida humana. No se consideró un escenario de escasez de recursos y una vez que se presentó, tecnología e información cobraron importancia vital.
En la producción científica, imperó el positivismo lógico o neopositivismo cuyo objetivo fue apoderarse de la naturaleza para apoyar y beneficiar a la clase burguesa y por ende a su acumulación de bienes, antecedido por Galileo (Platónico), el mecanicismo newtoniano (Batie, 1989), el reduccionismo de la realidad proveniente del fisicalismo, el método de la inducción y el empirismo de David Hume, John Locke y Ernst Mach, Círculo de Viena para la concepción científica de la realidad.

El DS encuentra en la economía neoclásica las primeras bases de su fundamento, sobre todo por su asociación con el crecimiento económico. Donde el movimiento de precios estimularía la conservación de los recursos, ya que cuando el precio se eleve, el productor asumirá técnicas de conservación y la mano invisible del mercado asegurará la sustentabilidad de los recursos (Underwood y King, 1989) y la degradación de la naturaleza, es un proceso externo al mercado y las condiciones perfectas de éste garantizarán la conservación de los recursos naturales.
La economía neoclásica ha estado históricamente dirigida al diseño de modelos de simulación de dinámicas lineales y no lineales para encontrar óptimos o puntos de equilibrio donde los costos marginales igualen a los beneficios marginales sociales.

La visión economicista rige a nivel nacional e internacional y con la que los
países industrializados, a través de sus mecanismos de globalización, constituyen y prolongan las plataformas que permiten mantener los niveles de consumo mediante la explotación de recursos en países con menor nivel tecnológico, mayor pobreza y dependencia ideológica y cultural.

Influencia del imperativo ecológico

Otras disciplinas han proporcionado nuevas herramientas para el orden del DS. La economía ecológica (EE) viene a representar la alternativa para la economía neoclásica (EN). En la EE se considera la escasez de los recursos naturales determinada por las restricciones biofísicas del ambiente global, regidas a su vez por leyes de la termodinámica (Hwang, 1998). Esta perspectiva ha sido influenciada por Georgescu-Roegen (1977), Daly (1987), Pearce (1987) y Costanza (1991), entre otros. Difiere del modelo neoclásico de flujo circular de producción económica al incorporar una perspectiva entrópica para la producción y el equilibrio dinámico del ambiente.
La entropía es una medida de la cantidad de energía incapaz de convertirse en trabajo. Por tanto, debido a que la producción económica requiere de un flujo constante de materiales e insumos energéticos, los cuales son gobernados por procesos entrópicos irreversibles, existirán
entonces, lógicamente, límites para el crecimiento económico.

Daly (1987) argumenta que el mercado no puede revertir los procesos entrópicos y, por tanto, el modelo económico neoclásico es inapropiado para modelar el DS. Además de los principios termodinámicos que limitan el crecimiento económico, se plantea un concepto de absoluta escasez, referido a límites ambientales para absorber contaminación por actividades económicas, más no la escasez relativa de recursos donde el potencial productivo presente siempre será mayor que el potencial futuro.
Bajo tales restricciones biofísicas, los cambios simples de precios no pueden generar maximización del bienestar y menos aún encontrar puntos óptimos para las generaciones futuras; al respecto, Boulding (1991) reconoce que el determinismo antrópico no explica la evolución jerárquica y la complejidad del potencial de los sistemas en lo social y económico.

Con esa perspectiva, se intuye que el valor intrínseco de los recursos naturales es reconocido independientemente del uso instrumental o el valor que los seres humanos le den. Hay un reconocimiento de la independencia entre las actividades humanas y el equilibrio dinámico de los ecosistemas, donde el punto de atención principal es la conservación de los recursos y no el agotamiento de los mismos.

Aceptar la sustentabilidad como un problema de la interacción sociedad-naturaleza significa que se deben observar las sociedades, los sistemas naturales y su interacción en el transcurrir del tiempo. Con este planteamiento, Haberl et al.(2004) argumentan que existe interacción efectiva entre sistemas naturales y sociales; es necesario definir ¿qué cambios causan las actividades socioeconómicas en los sistemas naturales?; ¿cuáles fuerzas socioeconómicas manejan estos cambios? y ¿cómo los cambios de los sistemas naturales impactan a su vez a la sociedad? Define una esfera natural gobernada por leyes naturales y una esfera simbólica o cultural reproducida por comunicación simbólica. La superposición de las dos esferas constituye las estructuras biofísicas de la sociedad, circunstancia en las cuales se dan las interacciones.

Discusión de los enfoques para el DS en el sistema político

El debate entre los dos enfoques no es solo teórico, ha tenido implicaciones en el diseño y operación de instrumentos en política económica ambiental. La sostenibilidad débil representa la concreción de los principios neoclásicos y su base fundamental es el postulado de mantener el stock de capital natural. Su herramienta ha sido el análisis beneficio-costo para alcanzar el excedente social de las decisiones públicas. Se puede mencionar la corrección al Sistema de Cuentas Nacionales, el cual ha sido fuertemente criticado por no considerar la degradación de los recursos naturales y no considerar gastos de protección al medio ambiente. Por ello, se han propuesto índices, como el PIB verde, el Ingreso Nacional Sostenible (INS) y el Índice de Bienestar Económico Sostenible (IBES), este último con aplicaciones en Austria, Chile, Dinamarca, Alemania, Holanda y Reino Unido (Castañeda, 1997).
El obstáculo, para medir económicamente el capital natural. Dada la complejidad de los sistemas ecológicos, muchas de sus funciones se desconocen o se subvaloran, y para otras funciones no existe un mercado.
Por tanto, se deben asumir como índices que proporcionan información sobre los sistemas, pero no son definitivos ya que no permiten visualizar la compleja relación entre economía y ambiente.

La otra cara de la moneda es la sustentabilidad fuerte, que viene a concretar la defensa de los economistas ecológicos. Para este enfoque el capital económico y el capital natural no son sustitutivos sino complementarios, pues el capital natural provee funciones que no pueden ser reemplazadas por el capital económico. La condición previa para la sostenibilidad es la de mantener las funciones ambientales, lo cual significa conservar la capacidad de los procesos naturales y sus componentes para proporcionar bienes y servicios ambientales que puedan ser identificados como stock o flujos de capacidad de carga, los cuales son proporcionados por las diferentes formas de capital natural (Falconí, 2002).
La desmaterialización Martínez-Alier (1995) comenta: los ricos son más ecológicos o los pobres son “muy pobres para ser verdes”.
Hay una tendencia descendente tanto relativa como absoluta en el uso de materiales y energía a medida que las economías crecen. En esta dirección se inscriben los llamados a incrementar la eficiencia de materiales y energía por un factor de 4 y un factor de 10, respectivamente, por parte del Instituto Wuppertal de Alemania (García, 2002; Schmidt- Bleek, 1994). No obstante, la relación entre variables físicas y económicas sigue siendo un
problema. En este sentido debe examinarse el volumen global de materiales y energía y su intensidad de uso, así como los flujos de intercambio en el nivel mundial.

Percepción del DS desde cada espacio de acción
A pesar de que el DS es una necesidad inminente, los países industrializados siguen sus esquemas de producción y consumo, tratando de enmascarar sus cuotas de utilización de insumos y materiales energéticos con la transmaterialización hacia los países subdesarrollados.

Por otra parte, ha habido evolución y enriquecimiento de los enfoques epistemológicos que buscan explicar el fenómeno en cuestión.
La economía ecológica ha hecho importantes contribuciones al establecer los límites de la naturaleza, así como la teoría de sistemas y la teoría de la complejidad con aportes valederos sobre todo al considerar lo multifacético del DS (Morín, 1996).
La propuesta consiste en analizar el DS desde un enfoque donde exista una verdadera integración científico-político-social, funcionando como un todo, donde cada quien no es más que un componente y que su interacción producirá comportamientos emergentes en beneficio tanto del ambiente como de la sociedad. Significa que los investigadores traten de ponerse en el lugar de los que toman las decisiones y viceversa. Solo así pudieran hacerse contribuciones, si no conclusivas, al menos aplicables y probablemente efectivas.

Fernández (2002) establece que en un sistema de relaciones como las de los entes que componen la comunidad internacional, para los cuales el problema fundamental es el de la supremacía para los más grandes y el de la supervivencia para los más pequeños, se consideran no negociables los conflictos en los que una o todas las partes juzgan que los fines, respectivamente de la supremacía o la supervivencia, pueden ser alcanzados no con una solución de compromiso, sino únicamente con la victoria sobre el adversario, que solo el uso de la fuerza puede garantizar.
Por ello, se considera que la negociación de intereses y la vinculación real entre la plataforma científico- política puede constituir un camino en el que se siembren semillas para un DS a futuro.

Reflexiones acerca del Desarrollo Sustentable

Comprender y explicar el mundo como un todo, donde existen componentes de diferentes esencias y donde no existe primacía para ninguna de las partes; asumir que el desempeño de los seres humanos provoca efectos en el medio ambiente y viceversa. Genera un proceso de cambio continuo y adaptativo entre la humanidad y la naturaleza. La interacción sociedad-naturaleza plantea que no tiene sentido conservar la naturaleza en condiciones ideales, si no existen seres humanos para el disfrute de la misma. Pero de la misma forma, si se destruye sin considerar la producción excesiva y el agotamiento de recursos naturales, entonces los seres humanos estaremos extinguiendo nuestra fuente de vida.
Un enfoque epistemológico debe permitir explicar no solo relaciones causales o de asociación, sino también identificar y comprender aquellas que estén en el ámbito simbólico representacional, para dar finalmente concreción a acciones operativas encaminadas hacia el objetivo complejo de sostener en el tiempo a la raza humana, en un marco de confort económico-democrático con una biota alterada en un mínimo posible.
En esta propuesta el sistema global es visto como un sistema socio-ambiental que emerge de la interacción del sistema natural y social y será producto del manejo que se le dé a los recursos, el cual depende no solo del manejo del productor primario, sino también de lineamientos estratégicos que establezcan los gobiernos.
Por tanto, el crecimiento físico dependerá de la estructura de producción y de la eficiencia de la tecnología.
Por tanto, un eje de gobernabilidad sociedad-gobierno, dinámico y dirigido hacía objetivos sustentables, con relación dialéctica entre sociedad y gobierno, donde políticas, producción científica y tecnología estén interconectadas profundamente, estará en función del establecimiento de políticas con base en el aparato científico-tecnológico, de la determinación de capacidades y oportunidades de la sociedad misma y de la capacidad de negociación entre sociedad y gobierno y que materialice su concreción en la participación efectiva de la sociedad a través de mecanismos de información soportados en conocimiento institucional científico-tecnológico y que obtenga el reconocimiento público a través de mecanismos de legitimización social, pueden significar las bases para iniciar el camino hacia el DS y generar la necesaria vinculación como sector, región o nación.
Lezama (2004) la construcción social de los problemas ambientales, la forma en que la gente percibe y construye los problemas ambientales responde a una construcción ideológica y política ambiental que enfatiza su naturaleza social y la diferencia de los aspectos meramente físicos del ambiente. Esta variabilidad también depende del grupo, sector, o institución representados por el actor y de los intereses que están representados y movilizados.

Conclusiones
Una manera de abordar el DS, con un criterio de profunda vinculación científico-político-social, lo cual puede contribuir con el logro de cambios sociales que se transformen en el transcurrir del tiempo en estructuras cognitivas, manifestándose en acciones de sustentabilidad que se traducirán a su vez en patrones culturales propios de cualquier sociedad.

El fortalecimiento de la gobernabilidad entre sociedad y gobierno posee el potencial para establecer una vinculación científico-político-social que promoverá eventualmente cambios en la concepción social y política de la realidad, las estructuras de producción y las tecnologías a utilizar.

La propuesta es una alternativa básicamente reflexiva que busca sentar bases para una concepción de la realidad fundamentada en la interacción sociedad-naturaleza y en la que el DS sea abordado como un objetivo científico-político-social y no de manera separada.

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